diumenge, 30 de gener de 2011

ARMAS MEDIEVALES: EL HACHA "FRANCISCA"

La francisca o francesca es un hacha de guerra blandida a una mano y empleada para el combate cuerpo a cuerpo muy útil también como arma arrojadiza.

Su origen se encuentra entre las armas tradicionales de los pueblos germánicos occidentales empleada asiduamente en los siglos V a VIII por los francos, de quienes se cree que recibe su nombre, desde los Merovingios a los Carolingios. La evidencia arqueológica muestra que los francos hicieron uso común de la francisca, y su opción de usarla dio nombre a su gente: los francos, y el nombre de la nación que fundaron, Francia.

El borde del hacha era pesado lo que le conferia un impacto mayor en el blanco, pero debido a que el hacha no estaba equilibrada, su vuelo no era muy recto, reduciendo el rango de exactitud en el blanco. Las tropas arrojaban la francisca desde una distancia de diez a once metros. Sin embargo, al lanzarlas en gran número, buscaban más atacar a un grupo de enemigos que a un guerrero en particular.

Al ser arma de mano y arrojadiza en las distancias cortas era utilizada para abrir el combate ya que al ser lanzada descubria al enemigo al intentar defenderse con su escudo permitiendo la estocada con el scramasax que llebaban en la otra mano.

La forma característica de una francisca era de una "S". Desde el tope de la cabeza el borde más bajo se curvaba hacia dentro. El centro de la cabeza del hacha formaba un ángulo de 90 a 115 grados hasta el mango. La francisca se deslizaba hasta el blanco desde el principio de la hoja hasta la hoja completa y también se enterraba en el blanco de forma que el mango quedaba hacia arriba. La mayoría de las franciscas tenían una caída redonda en forma de ojo en un mango de madera, similar a las de las hachas vikingas. La mayor parte de las franciscas tenían entre 50 y 60 cm. de largo, y pesaban entre 200 y 1.300 gramos. Multiplicando esa masa por la gran velocidad que adquirían al ser arrojadas, resultaban muy potentes a la hora del combate.

Hoy en día la francisca mantiene un uso popular en competiciones de arrojar hachas y como arma para las representaciones históricas. El arma frecuentemente se balancea impredeciblemente después de golpear el suelo, haciéndola muy difícil de bloquear. En el combate, esto serviría para confundir, intimidar y desorganizar una línea enemiga en el momento crucial antes de que los francos dieran su gran golpe. En algunas ocasiones, la francisca fue superior a las más precisas jabalinas y era bastante más letal en combate cuerpo a cuerpo.